Cómo liderar equipos en la era de la IA

Por Equipo Santander Post | 14-01-2026 | 6 min de lectura

Hacer mucho no siempre equivale a pensar mejor. En la era de la IA y la automatización, los equipos descubren que la creatividad y el juicio humano siguen siendo insustituibles.

La adopción de inteligencia artificial prometía eficiencia y rapidez, ya que permitía redactar correos y generar reportes que antes llevaban horas, en segundos. Todo funciona, todo avanza. Pero al terminar el día, muchos líderes sienten que hicieron mucho, aunque no están seguros de haber pensado mejor. Esta brecha se explica en gran parte porque, aunque la IA agiliza tareas, integrarla de forma estratégica en los procesos no es sencillo. 

Son pocas las empresas que logran hacerlo de manera efectiva. Según un reporte de McKinsey, esto sucede porque la tecnología por sí sola no garantiza resultados; los líderes deben guiar a los equipos en su uso y asegurarse de que el juicio humano siga siendo central en las decisiones. Sin estas condiciones, esta herramienta puede ser eficiente, pero carece de impacto estratégico. 

Para abordar esta situación, surgió IA sin Manual, un espacio creado por Candela Rivetti, Jennifer Roca y María Laura Amaya que cuestiona la lógica de “la IA lo hace todo por mí” y pone en el centro cómo sostener el criterio y la creatividad humana en entornos atravesados por algoritmos. 

En este contexto, Rivetti, cofundadora de HeyOmia y Kodo HR y especialista en habilidades humanas, sintetizó en diálogo con POST: “La IA no tiene criterio de verdad, tiene criterio de probabilidad. Por eso, quien toma decisiones reales es quien entiende que la calidad del output depende 100% de la calidad del input”. Un líder que no comprende la herramienta está tercerizando su responsabilidad. 

Liderazgo con IA: coexistencia y tensión necesaria

Hacia 2026 conviven tres tipos de líderes frente a la IA:  

  • Quienes la rechazan por convicciones o desinterés. 
  • La mayoría que la usa para tareas operativas buscando eficiencia. 
  • Un grupo pequeño de pioneros que la integran en decisiones estratégicas. 

Esta diversidad no es un problema; al contrario, genera la tensión necesaria para replantear cómo se decide y se actúa. El desafío aparece cuando los líderes navegan solos, sin espacios para dialogar y construir criterios colectivos. 

Por eso es fundamental diferenciar entre delegar tareas y delegar pensamiento, y entender cómo la IA puede apoyar sin reemplazar el juicio humano. “La IA puede ocuparse de lo operativo, pero la decisión responsable exige criterio, contexto y sensibilidad humana”, afirmó Rivetti. Acá entra en juego el para qué. Si el tiempo que ahorra la IA solo se llena de más reuniones urgentes, la eficiencia se vuelve un mito. 

La creatividad no se automatiza

Uno de los impactos más visibles del uso acrítico de la IA se da en la creatividad. Roca, cofundadora de MUCHO Brand y COO de Inside Studios, sostuvo en conversación con POST: “La IA homogeniza. Devuelve respuestas correctas, prolijas y eficientes, pero sin identidad”. Los equipos que se apoyan demasiado en outputs predecibles pierden intención y riqueza en las ideas. 

La creatividad real necesita de debates y diversidad de perspectivas propia de cada miembro. Roca sostuvo que “cuando un equipo empieza el proceso creativo desde una chispa que no es propia, eso se nota. Se nota en la falta de intención y en esa sensación de que ‘esto lo podría haber hecho cualquiera’”.  

Señales de dependencia y riesgos de automatizar sin criterio

La dependencia de la IA se construye de a poco. Primero, los resultados se vuelven uniformes; luego, los líderes delegan demasiado su juicio a la herramienta y finalmente desaparece el riesgo, motor central de innovación. 

La especialista en habilidades humanas apuntó que un líder sin registro (self-awareness) se convierte en amplificador de riesgos: “La IA no corrige sesgos, los escala masivamente. La verdadera fortaleza humana hoy no es competir con la máquina, sino frenar, mirar a los ojos y aportar profundidad donde el algoritmo no puede”. 

El Foro Económico Mundial (WEF) advirtió que muchas empresas carecen de bases sólidas de gobernanza de datos, un factor crítico para que la IA genere valor real. Más de la mitad de los líderes usan datos inconsistentes para tomar decisiones estratégicas, lo que limita el potencial de las herramientas y demuestra que el criterio humano sigue siendo indispensable para transformar información en resultados. 

Habilidades humanas que se vuelven esenciales

El contexto global confirma que lo que importa es pensar, conectar y liderar con criterio. Entre las habilidades más importantes se destacan: 

  • Pensamiento crítico y curaduría de valor: distinguir información útil de ruido y decidir con criterio. 
  • Empatía y liderazgo social: construir conversaciones colectivas, sostener equipos y cultura, gestionar emociones y tensiones intergeneracionales. 
  • Creatividad y resiliencia: mantener la identidad y el propósito del equipo frente a outputs homogéneos. 
  • Aprendizaje y curiosidad analógica: leer, experimentar fuera de la pantalla y estimular la intuición para no depender únicamente de los datos. 

“Lo que se volvió vital es la capacidad de curaduría. La IA hace el ‘hacer’; el líder aporta sentido”, resumió Rivetti.  

Estrategias concretas para sostener equipos

Algunas prácticas para liderar mejor, son: 

  1. Proteger espacios analógicos: reuniones sin pantallas para debatir y pensar con el fin de generar músculo de pensamiento propio. 
  2. Blanquear la incertidumbre: reconocer que no siempre sabemos cómo usar la IA y aprender juntos. 
  3. Obsesionarse con el “para qué”: usar la eficiencia de la IA para profundizar en estrategia o bienestar, no para llenar agendas. 

Roca agregó que la oralidad y la colaboración real son dos aspectos esenciales: “La colaboración se pierde cuando usamos la IA en conversaciones que deberían tener criterio humano. La IA es copiloto, pero liderada por nosotros”. Además, recomendó fomentar momentos de deep work y creatividad lenta, donde la saturación de eficiencia no opaque la originalidad. 

Transformar información en sentido

El equilibrio diario de un líder requiere aprovechar la precisión estadística de la IA para iluminar tendencias y los puntos ciegos, pero siempre tomar la decisión final con sensibilidad humana. Un dashboard puede señalar caída en productividad; solo la lectura contextual permite comprender causas invisibles. La IA ve la foto del síntoma; el líder humano ve la película completa. 

El liderazgo consciente con IA exige ser piloto de las decisiones, sostener conversaciones colectivas y proteger la dimensión humana de la organización. Rivetti resaltó que el foco debe estar en pensar antes de automatizar, para que la IA sea una aliada y no un reemplazo. 

Liderar hoy es pensar mejor

La etapa técnica de la IA ya pasó. Lo que sigue es más profundo. Lo importante es desacelerar la urgencia de tener una estrategia de IA porque todos la tienen y volver a lo esencial, es decir, pensar antes de automatizar y cuidar la humanidad de los equipos

Al final, liderar hoy es aprender a pensar y a re-pensar mejor, usando la IA como aliada y no como reemplazo. La responsabilidad, la sensibilidad y la capacidad de juicio siguen siendo intransferibles.

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