Las carreras que están marcando tendencia en 2026

Por Equipo Santander Post | 07-04-2026 | 6 min de lectura

Elegir qué estudiar o dónde trabajar ya no depende solo de la vocación; los jóvenes buscan construir un recorrido profesional que tenga sentido para ellos en un mundo que cambia constantemente.

Para miles de jóvenes argentinos, diciembre no es solo el cierre de un ciclo; también es el momento de tomar decisiones que pueden definir su futuro profesional. En ese proceso, el mapa de opciones ya no es el mismo que hace algunos años. Si bien la tecnología y la inteligencia artificial ocupan un lugar central, hoy empiezan a ganar terreno otras áreas vinculadas al bienestar, a la salud mental, a la educación y al análisis social.

“En los últimos años se observa un cambio en los criterios con los que los jóvenes eligen su camino. Esto tiene que ver, en gran medida, con que sus necesidades y formas de proyectarse son distintas a las de generaciones anteriores”, explicó Ana Bruna, licenciada en Psicología, en diálogo con POST.

Según detalla, hoy se manifiesta con fuerza el deseo de exploración. “Muchos jóvenes no piensan en una trayectoria lineal, sino que buscan experiencias diversas, incluso la posibilidad de vivir o trabajar en otros países”, sostuvo. En ese contexto, factores como la salida laboral y la flexibilidad tienen cada vez más peso en la toma de decisiones.

El “Informe sobre el futuro del empleo 2025” de Foro Economico Mundial (WEF) proyecta que hacia 2030 se crearán alrededor de 170 millones de nuevos empleos, mientras que 92 millones podrían desaparecer debido a cambios económicos y tecnológicos. Esto confirma que el futuro laboral también dependerá de la capacidad de los jóvenes de adaptarse y adquirir habilidades que les permitan navegar la incertidumbre.

Entre la vocación y el contexto

Este cambio no implica que la vocación haya perdido relevancia, sino que ahora convive con otras variables. La elección de carrera ya no se apoya únicamente en el interés personal, sino en una mezcla más compleja que incluye condiciones del mercado y expectativas de vida.

“La elección no se apoya únicamente en el ‘me gusta’, sino que se construye como una articulación entre deseos, posibilidades y condiciones de la época”, agregó Bruna, retomando la mirada del especialista Sergio Rascovan.

“Muchos buscan generar ingresos en menos tiempo, pero también valoran el disfrute, el tiempo libre y el equilibrio con la vida personal”, señaló la especialista. A esto se suma un fenómeno cada vez más presente: el deseo de emprender y construir un camino propio.

Sin embargo, este escenario también conlleva desafíos. La inmediatez, impulsada en parte por las redes sociales y por los modelos de éxito que circulan en el entorno digital, puede generar expectativas poco realistas. Cuando los procesos requieren más tiempo o esfuerzo, surge la frustración.

Las carreras que ganan protagonismo

En este contexto, las tendencias para 2026 muestran un escenario más amplio que el clásico auge tecnológico. Desde la Universidad de Flores (UFLO) destacan que, junto con la inteligencia artificial, emergen con fuerza disciplinas orientadas al bienestar integral, la salud y la educación.

“Entendemos que el mundo laboral demanda profesionales capaces de adaptarse a los cambios constantes de la sociedad”, afirmó Christian Kreber, vicerrector general de la institución, en conversación con POST.

Entre las carreras que están ganando terreno, se destacan:

  • Psicología: impulsada por el crecimiento sostenido de la demanda de salud mental, tanto en el ámbito público como en el privado. La diversificación de las áreas de inserción laboral y el aumento de las problemáticas psicosociales generan oportunidades concretas para los egresados.
  • Psicopedagogía: clave en un sistema educativo que avanza hacia modelos más inclusivos. La necesidad de acompañar trayectorias diversas y de atender dificultades de aprendizaje posiciona a estos profesionales como indispensables.
  • Sociología: en un contexto atravesado por grandes volúmenes de datos, la capacidad de analizarlos e interpretarlos se vuelve estratégica. Las empresas buscan perfiles capaces de comprender fenómenos sociales complejos y traducirlos en decisiones.

A estas propuestas se suman nuevas alternativas académicas que responden a demandas emergentes. Entre ellas, el Profesorado Universitario en Educación Física, con un enfoque centrado en el bienestar integral, y la Tecnicatura en Artes Marciales, orientada a profesionalizar disciplinas que hoy también desempeñan un rol en el desarrollo personal y la resolución de conflictos.

Más allá de la tecnología

“Lo que va a suceder es que el profesional tendrá un conjunto de herramientas muy poderosas para ampliar su capacidad y su ejercicio profesional”, explicó Kreber. Esto implica que incluso las profesiones consideradas tradicionales se transformarán con la incorporación de estas tecnologías.

En este escenario, la diferencia también radicará en el desarrollo de lo que hoy se denomina competencias críticas. Habilidades como las siguientes se volverán centrales para el futuro del trabajo:

  • Pensamiento crítico
  • Creatividad
  • Empatía
  • Comunicación
  • Capacidad de resolver problemas

“Estas competencias, que antes se consideraban blandas, hoy son críticas porque permiten generar un diferencial en un contexto donde la tecnología establece un nuevo estándar”, remarcó el vicerrector de la UFLO.

Un nuevo paradigma profesional

El avance tecnológico también consolida una idea que gana cada vez más consenso, el de un recorrido profesional no lineal. La posibilidad de cambiar de carrera y adquirir nuevas habilidades a lo largo de la vida empieza a convertirse en una norma para muchos jovenes. Y, desde la orientación vocacional, este cambio implica repensar cómo se acompaña a los jóvenes en sus decisiones.

“Más que elegir ‘la carrera correcta’, se trata de construir un camino que puede ir transformándose con el tiempo”, explicó Bruna. En este sentido, el foco está puesto en desmontar la idea de una única elección definitiva y en habilitar procesos más flexibles.

Además, la búsqueda ya no se limita a las carreras universitarias tradicionales, ya que los oficios o cursos también forman parte del abanico de opciones, en función de los intereses y necesidades de cada persona.

El rol de las universidades frente al cambio

Este nuevo escenario también interpela a las instituciones educativas, que se enfrentan al desafío de adaptarse a un contexto cambiante. “Las universidades vamos a tener que reconvertirnos muy rápidamente porque la velocidad del cambio es cada vez mayor”, sostuvo Kreber.

Entre las principales transformaciones, se destacan:

  • La necesidad de ofrecer trayectorias más flexibles
  • Acompañar procesos de aprendizaje
  • Formar profesionales preparados para enfrentar la incertidumbre

“El objetivo central va a ser desarrollar la capacidad de aprender a aprender, porque el conocimiento se vuelve rápidamente obsoleto”, afirmó el directivo de la UFLO.

Cómo se definen las carreras

“Antes podíamos evaluar los resultados de una titulación hasta 15 años después; hoy eso es casi imposible debido a la velocidad del cambio en el mercado laboral”, explicó Kreber. Esto obliga a repensar los tiempos y objetivos de la formación universitaria.

Además, la planificación académica incorpora una mirada global. “Formamos ciudadanos capaces de desenvolverse en un mundo interconectado”, sostuvo el vicerrector de la UFLO. Esto implica tener en cuenta demandas locales, transformaciones sociales y tecnológicas, y la capacidad de los estudiantes para aprender a aprender, convirtiendo la adaptabilidad en el verdadero diferencial de cada graduado.

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