5 de cada 10 argentinos hacen compras internacionales online: cómo pagan y qué compran

Por Equipo Santander Post | 08-05-2026 | 6 min de lectura

Plataformas más simples y mayor confianza en los pagos digitales impulsan un hábito que dejó de ser excepcional. Pero entre el carrito y la entrega pueden surgir diferencias de cambio y costos logísticos que afectan la cuenta final.  

Un jean de Shein, un accesorio de Temu, un repuesto de Amazon, una oferta que parece demasiado buena para dejar pasar. Las compras internacionales se volvieron una escena cada vez más familiar para los argentinos, impulsada principalmente por los precios competitivos y la sensación de que afuera todavía se puede encontrar una oportunidad.  

El cambio ya se refleja en los números. Según el último estudio anual de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE) y Kantar, el 47% de los compradores online argentinos realizó alguna compra de productos del exterior. Un año antes, ese porcentaje era del 37%. 

La suba de diez puntos muestra que el fenómeno crece, sobre todo, entre quienes ya tienen incorporado el hábito de comprar por internet: 

  • Entre los compradores cotidianos, el 68% realizó compras internacionales 
  • Entre los regulares, el 47% 
  • Y entre los ocasionales, el 36% 

Hay otro dato que marca la velocidad del cambio. Entre quienes compraron afuera, el 71% hizo su primera compra internacional online hace seis meses o menos. 

“Accesibilidad y confiabilidad en las entregas, junto con una reducción de costos de envío y menos restricciones para recibir pedidos del exterior, hicieron que comprar afuera dejara de verse como algo excepcional”, explicó Lionel Holzman, CCO & Value Offer Head en Brain Network. 

Temu, Mercado Libre y Shein, las puertas de entrada 

En el ranking de plataformas utilizadas por los argentinos para comprar productos del exterior aparece primero Temu, con el 41% de las menciones. Le siguen Mercado Libre, con 38%, y Shein, con 31%. Más atrás quedan Amazon AliExpress/Alibaba, ambos con 16%, mientras que eBay Tienda Mía alcanzan el 7%. 

Ahí aparece una de las claves del fenómeno. La compra afuera crece de la mano de plataformas que simplificaron la experiencia, hicieron más visible el precio y empujaron con fuerza sobre consumidores sensibles a la oportunidad. 

“Creo que es un mix entre el precio final y la expectativa de hacer una mejor compra que en el mercado local”, señaló Holzman. Esa expectativa es fundamental, ya que el consumidor, además de buscar pagar menos, busca sentir que encontró algo más difícil de conseguir en la oferta local. 

Un consumidor más acostumbrado a pagar online 

El boom de las compras internacionales encontró a un consumidor argentino entrenado en pagar, comparar y reclamar online. 

El ecommerce local hizo su trabajo. El consumidor argentino aprendió a pagar con tarjeta de crédito o billeteras virtuales, seguir pedidos, reclamar y comparar precios sin salir de una pantalla.  

“Que el consumidor se ha sofisticado localmente, no hay dudas. También el hábito de comprar y pagar online aumentó fuertemente y está mucho más impregnado que en el pasado, y eso hace que sea más permeable a realizar compras internacionales de este modo”, comentó Holzman. 

Según el informe de CACE, las tarjetas de crédito siguen liderando los medios de pago del ecommerce argentino, con una participación neta del 67%. A su vez, el financiamiento mantiene un peso fuerte: el 81% de los compradores online afirma que la posibilidad de pagar en cuotas influye en su decisión de compra. 

El problema empieza cuando esa lógica se traslada a una compra internacional. En la Argentina, el comprador está acostumbrado a ver el precio final como resultado de promocionesdescuentoscuotas beneficios. 

“En compras locales el consumidor argentino mira mucho el costo total, pero no tanto desde el lado de los recargos o impuestos, sino desde los descuentos beneficios. Muchas veces el costo final termina siendo menor que el valor de vidriera. En compras internacionales suele pasar lo contrario”, explica Holzman. 

El precio que se ve no siempre es el precio que se paga 

La promesa de conveniencia, sin embargo, puede romperse con rapidez. Sobre todo cuando el consumidor ve el precio publicado en la plataforma y asume que ese será el costo final. 

“El gran error es pensar ‘sale USD 100’, cuando en realidad el costo puerta a puerta puede terminar siendo USD 160 o USD 220 equivalentes”, advirtió Gabriel Salomón, director comercial de Jidoka. 

Según Salomón, los costos más subestimados no siempre están en el producto, sino en lo que llama la “nacionalización real” de la compra. En esa cuenta entran: 

  • Impuestos de importación 
  • IVA según el régimen aplicable 
  • Percepciones sobre pagos internacionales 
  • Diferencias de tipo de cambio 
  • Gestión del courier 
  • Almacenaje  
  • Hasta cargos por peso volumétrico 

La sorpresa puede presentarse en distintos momentos. A veces, en el resumen de la tarjeta. Otras, más tarde, cuando el paquete ya llegó al país. 

“La mayor diferencia normalmente aparece entre el checkout y la liquidación final. Pero muchas veces la frustración más fuerte ocurre cuando el paquete ya llegó y para liberarlo hay que pagar más. Ahí psicológicamente pega más porque el usuario siente que ya pagó todo”, sostuvo Salomón. 

No todo es impuesto: también hay fricción 

El costo extra no siempre se debe a un tributo. Muchas veces, el encarecimiento viene por problemas operativos, como: 

  • Demoras 
  • Cambios de ruta 
  • Inspecciones 
  • Documentación faltante 
  • Reempaque 
  • Clasificación arancelaria distinta a la prevista 
  • Intentos fallidos de entrega  
  • Costos especiales de última milla 

“Mucha gente cree que el problema es el impuesto, pero una compra internacional mal gestionada se encarece más por fricción que por tributo”, explicó Salomón. Así, una compra que parecía simple en la pantalla puede terminar cara o directamente frustrante.  

Las compras que más frustran 

No necesariamente las operaciones más caras son las que generan más enojo. Según Salomón, la mayor frustración suele presentarse en compras impulsivas de ticket medio, especialmente entre 80 y 200 dólares. “La compra que más frustración genera suele ser la impulsiva en categorías como indumentaria, calzado, cosmética y tecnología chica”, señaló. 

En indumentaria y calzado aparecen problemas de talle y devoluciones difíciles o antieconómicas. En cosmética pueden surgir restricciones regulatorias. En tecnología chica, dudas de homologación o clasificación aduanera. 

En productos más caros, el comprador suele investigar más, anticipar cargos adicionales y tolerar mejor los costos extra. En productos muy baratos, el impacto económico es menor. El problema aparece en el punto medio. Cuando el usuario cree que encontró una oportunidad y, al final del recorrido, paga mucho más de lo previsto. 

“En una compra donde cree que hizo un gran negocio y termina pagando casi el doble, aparece la mayor frustración. Ahí se rompe la promesa de conveniencia que motivó la compra inicial”, resumió el director comercial de Jidoka. 

Una oportunidad que exige hacer mejor las cuentas 

El crecimiento de las compras internacionales ocurre en un mercado online argentino cada vez más grande. En 2025, el ecommerce sumó más de 1,3 millones de nuevos compradores y alcanzó más de 25 millones de usuarios, según CACE Kantar. 

Ese volumen ayuda a explicar por qué comprar afuera empieza a sentirse menos lejano. Más consumidores saben pagar online, más plataformas ofrecen experiencias simples y más usuarios están dispuestos a probar. 

Pero la nueva costumbre también deja una advertencia. Ya no basta con comparar el precio publicado con el precio local. La cuenta que importa empieza después del precio publicado: ¿Cuánto cuesta realmente tener el producto en la puerta de casa?  

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