Qué es un fondo de emergencia y cómo construirlo

Por Equipo Santander Post | 02-07-2026 | 7 min de lectura

Reservar dinero para cubrir una urgencia puede evitar que un problema cotidiano termine en una deuda. Cuáles son los pasos a seguir para poder lograrlo. 

Reservar dinero para un imprevisto suele quedar relegado frente a necesidades más inmediatas. El problema surge cuando aparece un gasto que no puede postergarse y el hogar no cuenta con una reserva para afrontarlo. En ese momento, endeudarse o usar ahorros destinados a otro objetivo suele convertirse en la salida más inmediata. 

Durante el primer semestre de 2025, el 37,4% de los hogares argentinos gastó parte de sus ahorros en el día a día, según un dosier del INDEC basado en la Encuesta Permanente de Hogares. En el mismo período, el  50,9% recurrió a compras en cuotas o al fiado con tarjeta de crédito o libreta. 

En ese contexto, construir un fondo de emergencia puede parecer una meta lejana. Sin embargo, para quienes tienen algún margen de ahorro, contar con una reserva permite enfrentar un imprevisto sin recurrir de inmediato a una deuda. 

¿Qué es un fondo de emergencia y para qué sirve? 

Un fondo de emergencia es una reserva destinada a cubrir un gasto inesperado o una necesidad que no puede postergarse. A diferencia del ahorro pensado para comprar un bien o cumplir un proyecto personal, este dinero debe estar disponible cuando el presupuesto habitual deja de alcanzar. 

“El fondo de emergencia es la base de cualquier estrategia financiera seria, y sin embargo es lo que más se omite”, explicó Nicolás Litvinoff, director de Estudinero.org y autor de Cita con tu Independencia Económica, en diálogo con POST. 

Esa reserva resulta fundamental cuando una persona tiene inversiones, pero no cuenta con efectivo para cubrir una urgencia. Si necesita vender un activo en un momento desfavorable, pierde la posibilidad de mantener su estrategia original. 

“Sin ese colchón, cualquier imprevisto te fuerza a liquidar lo que tenés al precio que hay, no al precio que querés”, sostuvo Litvinoff. 

Un recurso difícil de construir para muchos hogares 

La recomendación de separar dinero para emergencias convive con una realidad concreta. Para muchas familias argentinas, el margen de ahorro mensual es reducido o directamente inexistente. “Hoy para muchos hogares argentinos la posibilidad de ahorrar es muy difícil”, señaló Martín Kalos, economista de la UBA y director de EPyCA Consultores, en conversación con POST. 

Según explicó, una parte de los hogares puede guardar cierta suma en un mes determinado, pero no logra mantener una reserva de manera sostenida. Esa dificultad responde al deterioro del ingreso disponible y al peso creciente de los gastos asociados a la vivienda y los servicios. 

En Argentina, además, el ahorro estuvo históricamente vinculado a objetivos concretos, como acceder a una casa o cambiar de vehículo. La inestabilidad económica acortó esos horizontes y llevó a muchas familias a recurrir a sus reservas para cubrir necesidades inmediatas. 

“En términos de fondos de emergencia, es un elemento que en la cultura argentina no existe”, afirmó Kalos. Aun así, para quienes consiguen cubrir sus gastos mensuales y conservan margen, consideró conveniente contar con una reserva. “Para la familia que tiene su necesidad de consumo satisfecha, no es mala idea tener un fondo de emergencia”, sostuvo. 

¿Cuánto dinero hay que tener en un fondo de emergencia? 

La referencia más difundida indica contar con el equivalente a entre tres y seis meses de gastosLitvinoff considera que ese criterio sigue siendo válido, aunque propone calcularlo con base en un presupuesto ajustado, similar al que el hogar tendría que sostener en caso de emergencia. 

Su fórmula parte de los gastos mensuales totales y contempla una reducción del 30% en consumos variables. El resultado se multiplica por seis para estimar cuánto dinero permitiría atravesar medio año con un nivel de gastos más acotado. Por ejemplo, una familia que gasta $1.000.000 al mes tomaría como base $700.000. Para cubrir seis meses con ese presupuesto, su fondo de emergencia debería alcanzar $4.200.000. 

La cantidad necesaria no es la misma para todos. Al definirla, conviene considerar la estabilidad del ingreso y los compromisos que el hogar debería sostener si aparece una dificultad: 

  • Una persona con empleo formal e ingresos estables puede tomar seis meses como referencia. 
  • Un trabajador independiente o con ingresos variables puede necesitar una reserva mayor. 
  • Un hogar con personas a cargo o gastos médicos frecuentes debería prever un margen adicional. 
  • Una familia con deudas debe incluir las cuotas que continuarían vigentes durante la emergencia. 

Dónde guardar el fondo de emergencia 

El dinero reservado para una urgencia cumple una función diferente a la de una inversión pensada para crecer durante varios años. La búsqueda de rentabilidad, por lo tanto, queda subordinada a la disponibilidad. “La liquidez es lo primero, porque un fondo de emergencia que tarda días en estar disponible no sirve para una emergencia real”, afirmó Litvinoff. 

Para cumplir su función, la reserva debería priorizar estos criterios. 

  • Disponibilidad rápida: el dinero debe poder utilizarse cuando aparece la necesidad. 
  • Bajo riesgo: la reserva no debería depender de vender un activo en un momento desfavorable. 
  • Protección del poder de compra: en Argentina, dejar el fondo sin ninguna cobertura puede deteriorar su utilidad con el tiempo. 

Litvinoff advirtió que tener dinero invertido en acciones no reemplaza esta reserva. Una emergencia personal puede coincidir con una caída del mercado, cuando desprenderse de esos activos resulta menos conveniente. 

Kalos coincidió en que la disponibilidad del dinero es central. Ante una situación imprevista, explicó, contar con fondos de rápida utilización puede evitar medidas más drásticas, como endeudarse a tasas que “en lo inmediato siempre van a ser más caras”. Por eso, sostuvo que la reserva debe estar colocada en un activo “de fácil liquidación”. 

En Argentina, también importa que la reserva conserve capacidad de compra. Según Litvinoff, lo ideal es mantener el fondo en moneda dura, preferentemente en dólares, ya sea en efectivo o en una alternativa que permita disponer del dinero de inmediato. 

Cómo construir un fondo de emergencia 

Reunir varios meses de gastos puede parecer imposible para alguien que apenas consigue separar dinero. La construcción del fondo, sin embargo, empieza cuando el ahorro deja de depender de lo que sobra al terminar el mes. “El error más común es esperar tener un excedente para empezar a ahorrar. Eso no funciona porque el excedente casi nunca aparece solo: se gasta”, sostuvo Litvinoff. 

El especialista recomienda separar una parte del ingreso al momento de cobrar y organizar después los consumos del mes. Como orientación general, mencionó la regla 50/30/20, que asigna el 50% del ingreso a gastos necesarios, el  30% a consumos elegidos y el 20% restante al fondo de emergencia.  

Esa distribución no refleja la realidad de todos los hogares. Para quienes no pueden alcanzar ese porcentaje, Litvinoff propone comenzar con el 10% y colocar el dinero en una cuenta separada de la utilizada para gastos diarios. 

Kalos remarcó que, en la situación económica actual, son pocas las familias que pueden proponerse este objetivo de manera sostenida. Ese límite obliga a pensar el fondo como una meta gradual, alcanzable solo después de cubrir los gastos básicos. 

Empezar por una reserva pequeña puede ser una decisión más realista que proponerse de entrada seis meses de gastos. En una economía en la que muchos hogares ya recurren a los ahorros o al crédito para sostener el presente, disponer de dinero para el próximo imprevisto puede evitar que una urgencia termine sumando una nueva deuda al presupuesto familiar. 

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