Cada seis meses, los monotributistas tienen una revisión de sus ingresos y otros parámetros para determinar si corresponde cambiar de categoría. Desde POST te contamos cuáles son los aspectos clave para entender cómo funciona el proceso.
Para aquellas personas que trabajan de forma independiente, llevar un control ordenado de los ingresos y sus obligaciones fiscales es fundamental. Dentro de los distintos regímenes impositivos, el monotributo es el más popular.
Esto se debe a que facilita la liquidación de impuestos por parte de los pequeños contribuyentes como también los costos asociados. Un ejemplo claro es la posibilidad que tienen aquellos usuarios que operan en una única provincia y pueden adherirse a ingresos brutos dentro de la misma cuota.
Sin embargo, al tratarse de cuotas fijas, cada seis meses se debe revisar distintos parámetros como los ingresos brutos de los últimos 12 meses, la energía eléctrica consumida, entre otros aspectos, para determinar si corresponde realizar una recategorización.
Qué es la recategorización del monotributo
La recategorización del monotributo consiste en revisar los datos de la actividad desarrollada durante los últimos 12 meses para determinar si corresponde continuar en la misma categoría o modificarla.
El régimen simplificado organiza a los pequeños contribuyentes en distintas categorías, que se definen según diferentes variables. Entre ellas se encuentran:
- Ingresos brutos obtenidos durante el período de análisis.
- Superficie afectada a la actividad, en los casos en que corresponda.
- Consumo de energía eléctrica.
- Alquileres devengados.
- Precio máximo unitario de venta de bienes, para determinadas actividades.
En función de estos parámetros, cada persona debe evaluar si continúa dentro de los límites de su categoría actual o si corresponde realizar una modificación, ya sea tanto a una sección superior como a una inferior.
Cuándo se debe realizar la recategorización
La recategorización del monotributo se realiza cada 6 meses, en concreto en enero y julio, siendo por lo general los primeros días de febrero y agosto la fecha máxima permitida. El proceso es muy importante para los contribuyentes que tuvieron importantes variaciones en su facturación, comenzaron nuevas actividades o modificaron las condiciones bajo las cuales trabajan.
Si no se completa el trámite, las consecuencias son varias, las cuales pueden ir desde costosas multas, recategorizaciones de oficio e incluso la exclusión del régimen.
¿Cómo hago para recategorizarme en el monotributo?
Para proceder con la recategorización, se debe seguir una serie de simples pasos. Es clave contar con número de CUIT y clave fiscal a mano antes de comenzar:
- Ingresar a la página oficial de ARCA y selecciona la sección de “monotributo”.
- Escribí tu número de CUIT y contraseña.
- Hacé clic en la opción “Recategorizarme”.
- El sistema de mostrará tu categoría actual con sus respectivos parámetros. Deberás hacer clic en el botón “Continuar recategorización”.
- Detallá los montos facturados en los últimos 12 meses (ingresos brutos).
- Ingresá los datos correspondientes a los parámetros previamente mencionados.
Luego de ingresar todos los datos, el sistema te mostrará, en base a esa información, tu nueva categoría. Si los datos ingresados son incorrectos, deberás hacer clic en “Volver” para arreglar los errores. Si los datos están bien deberás hacer clic en “Confirmar categoría”.
Por último, el sistema te informará que la transacción se hizo correctamente y podrás imprimir tu nueva credencial de pago.
Por qué se realiza la recategorización del monotributo
La recategorización cada 6 meses se lleva a cabo por varios motivos. En primer lugar se debe a que el fisco busca, a través de su sistema impositivo, que los usuarios aporten en base a su capacidad contributiva.
De esta forma, si el poder adquisitivo real de una persona aumentó, entonces debe abonar una cuota superior, mientras que si este disminuyó, ingresa en una categoría inferior.
No obstante, es importante tener presente que superar un solo parámetro de una categoría es motivo suficiente para una recategorización a una categoría superior, independientemente de los otros.
Por ejemplo, si los ingresos de una persona corresponden a la categoría “A”, pero su consumo eléctrico fue “alto” y corresponde a la “E”, quedará encuadrado en esta última categoría.
Finalmente, en la recategorización se actualizan los montos anuales a facturar y las cuotas mensuales a pagar debido a la inflación. Esto evita que un crecimiento nominal de dinero genere que el contribuyente pague por encima de su capacidad contributiva, al mismo tiempo que conserva el poder de recaudación real del fisco.
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