A partir de qué momento será obligatorio el FAL y qué tener en cuenta

Por Equipo Santander Post | 14-10-2026 | 6 min de lectura

El nuevo esquema comenzará a aplicarse en noviembre y las empresas deberán completar algunos trámites antes de realizar el primer aporte. 

El Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo creado para reunir recursos destinados a afrontar determinadas obligaciones derivadas de la finalización de una relación de trabajo, empezará a ser obligatorio para los empleadores privados a partir de noviembre 2026. 

El cambio alcanza a las empresas que estén comprendidas en el régimen y agrega una serie de pasos administrativos que deberán completar antes de presentar la declaración correspondiente al primer período alcanzado. Para el lector, la clave está en distinguir cuándo comienza el aporte, cuánto se paga y qué trámites hay que tener listos. 

Cuándo empieza a ser obligatorio el FAL 

La contribución al FAL será obligatoria para los empleadores alcanzados por el régimen desde noviembre de 2026. El importe formará parte de la declaración jurada de aportes y contribuciones a la seguridad social, conocida como F.931, y se pagará en la misma fecha que el resto de esas obligaciones. 

La reglamentación de ARCA también establece que el sistema “Declaración en línea” calculará automáticamente la contribución correspondiente. De esta forma, la empresa no tendrá que determinar manualmente el importe, por lo que deberá tener correctamente configurada su información antes de presentar la primera declaración. 

Uno de los primeros puntos que deberán revisar los empleadores es su situación dentro de “Simplificación Registral”, el servicio de ARCA al que se accede con Clave Fiscal. La normativa establece que todos los empleadores deben informar allí su condición de empresa privada o pública antes de presentar la declaración correspondiente al período devengado noviembre. 

También será necesario contar con un ID FAL válido asociado a la cuenta individual del empleador. Antes de ingresar la primera contribución, la empresa deberá informar ese identificador en “Simplificación Registral” y validar los datos de la entidad habilitada, el vehículo de inversión colectiva y la CBU correspondiente. 

El aporte mensual será del 2,5% para las micro, pequeñas y medianas empresas y determinadas entidades sin fines de lucro, mientras que para el resto de los empleadores privados alcanzados será del 1%.  

La base será la misma remuneración que se utiliza para calcular las contribuciones patronales con destino al SIPA. De esta forma, no se trata de un porcentaje adicional que se suma al costo de las cargas sociales, sino que se descuenta de los aportes existentes. 

Qué tener en cuenta antes de su entrada en vigencia 

Antes de presentar la primera declaración conviene revisar la caracterización de la empresa en ARCA, verificar que el ID FAL esté correctamente asociado a la cuenta individual y completar los datos correspondientes a la entidad habilitada, el vehículo de inversión y la CBU. 

También es importante tener presente que el aporte comienza en noviembre, pero los fondos no quedan disponibles de manera inmediata para afrontar cualquier obligación laboral.  

El régimen establece un período de carencia y condiciones específicas para que puedan utilizarse frente a determinadas indemnizaciones. Además, las empresas deberán definir cómo se administrarán los recursos acumulados. 

En este último punto, las empresas podrán elegir entre los vehículos de inversión colectiva habilitados para el FAL. En el caso de las opciones disponibles a través de Santander, por ejemplo, existen alternativas orientadas a distintos plazos y características de inversión. 

 Una está enfocada en instrumentos de corto plazo, con una cartera de duración de entre 0 y 6 meses, mientras que otra busca acompañar la evolución de la inflación mediante inversiones vinculadas al CER, con una duración objetivo de entre 1 y 15 meses. 

 Tener resueltos esos puntos antes de la primera declaración permitirá llegar a noviembre con el esquema operativo preparado. 

 Cómo elegir la gestora del FAL: una decisión financiera

Las empresas deberán definir en qué vehículo de inversión colectiva se administrarán los recursos acumulados, y esa elección importa más de lo que parece. La ley fija un techo máximo de comisiones del 1% anual para todos los administradores, lo que nivela la competencia en precio. Por eso, la diferencia estará en otro lado: la experiencia del gestor, la agilidad operativa de la plataforma y el ecosistema de servicio que ofrezca. 

Santander Asset Management se posiciona con un perfil diferenciado dentro del mercado: el 35% de su cartera está en productos de mayor valor agregado, como fondos CER, T+1, Dollar Linked, obligaciones negociables y acciones. En términos absolutos, eso la convierte en la gestora con mayor volumen en ese segmento de toda la industria, considerando tanto gestoras bancarias como independientes. 

Para el FAL, Santander Asset Management ofrece dos alternativas con perfiles distintos. Una está orientada a instrumentos de corto plazo, con una cartera de duración de entre 0 y 6 meses, pensada para empresas que priorizan la liquidez. La otra busca acompañar la evolución de la inflación mediante inversiones vinculadas al CER, con una duración objetivo de entre 1 y 15 meses, orientada a proteger el poder adquisitivo de los fondos acumulados a lo largo del tiempo. 

El FAL es un fondo que acumulará aportes durante meses o años antes de ser utilizado. Dos empresas que aporten exactamente lo mismo durante dos años pueden terminar con fondos muy distintos según quién haya administrado ese dinero y con qué criterio. Antes de elegir, conviene evaluar tres dimensiones concretas: 

Experiencia y trayectoria en gestión de activos. No es lo mismo una gestora que lleva décadas administrando carteras diversificadas que otra que siempre operó en el segmento más básico del mercado. La historia de rendimientos ajustados por riesgo importa. 

Agilidad operativa. La ley prevé un plazo máximo de 5 días hábiles para ejecutar un pago. Pero en un evento de desvinculación, la velocidad con la que el empleador pueda instruir el pago y el fondo lo ejecute marca una diferencia real. Las plataformas digitales, la integración con los sistemas de sueldos y la disponibilidad de soporte son factores concretos. 

Ecosistema de servicio. Muchas pymes van a enfrentar por primera vez la gestión de un instrumento financiero de este tipo. La capacidad de la gestora de explicar, acompañar y resolver dudas —tanto en canales digitales como en presencia física— puede ser determinante, especialmente en los primeros meses de implementación. 

Más información sobre las opciones de Santander para el FAL en santander.com.ar. 

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