Un viaje con Sebastián Campanario hacia la revolución senior

Por
Equipo Santander Post
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Si de expertos que abordan temas de innovación se trata, Sebastián Campanario es un referente en nuestro país. Es economista por la Universidad de Buenos Aires, periodista por TEA y tiene una vasta experiencia como redactor de artículos que entrecruzan lo económico, social y tecnológico.

Su labor no es solo valorada por los fieles lectores con los que cuenta –entre quienes se distinguen los 32.500 seguidores en Twitter que mantiene-, sino que hasta fue reconocido con un premio de la Fundación Konex como una de las 100 personalidades más destacadas de la última década de la Comunicación y el Periodismo de la Argentina.

Actualmente dicta un curso en el Instituto Baikal que tiene que ver con su último libro, publicado en 2019: Revolución Senior: el auge de la generación +45. Campanario tiene además otras cuatro publicaciones: Otra vuelta a la economía, de 2012; Ideas en la ducha: todas las técnicas para ser más creativos, de 2014; y Modo esponja: cómo absorber con creatividad el impacto del cambio acelerado. El viaje del aprendizaje permanente, de 2017.

El periodista y economista describe a POST algunos aspectos de la generación +45. Por ejemplo, cómo afectó a este grupo etario la crisis del coronavirus y cómo se adaptan hoy a la digitalización de la banca. Con 47 años de edad, además, como alguien que está constantemente en contacto con los adultos mayores, plantea cómo el sector privado y el sector público deberían dirigirse a esa porción de la población.

La entrevista con POST:

 ¿Ves algún efecto diferencial de la crisis post Covid-19 para los +45?

Sí, por un lado, la crisis del Covid-19 tiene la desventaja de que refuerza mucho de los prejuicios que hay con el sector de gente de más de 60 años porque los pone en una situación de mucha vulnerabilidad, de mucha indefensión y también de dependencia y esto hace que hayamos tenido en estos meses muchos episodios que reforzaron ese tipo de prejuicios: desde el intento de obligación de que la gente mayor se quede en su casa, que tuvo una gran polémica con el Gobierno de la Ciudad y muchos intelectuales, hasta el tratamiento que hay en los medios de comunicación, de los abuelos, etc., pasando por darnos cuenta de lo mal que funcionan los geriátricos, que es otro sector que también, por prejuicio, nunca vemos y ahora están en el foco de la atención.

El inicio de la solución empieza por saber que tenemos un tema a nivel social, empresarial, estatal, privado e individual con la vida de las personas de más de 60 años.

La ventaja que tiene es que justamente se puso este tema sobre la agenda y un tema no se puede resolver si la sociedad no lo identifica como un problema. Entonces, de alguna manera, si querés la ventaja ahí es esa. Que estamos hoy todos hablando mucho más de la problemática de la gente adulta por el Covid-19 y hablar está bueno porque el inicio de la solución empieza por saber que tenemos un tema a nivel social, empresarial, estatal, privado e individual con la vida de las personas de más de 60 años. Entonces, de alguna manera, el Covid-19 lo puso en protagonismo.  

¿Qué ventajas destacás de nuestro país para esta porción de la población?

La Argentina tiene una estructura que para América Latina es un poco envejecida pero a nivel mundial no es de los países más envejecidos del mundo. Hay un concepto en economía que se llama “ventana de oportunidad demográfica” que tiene que ver con la proporción de gente que está trabajando y la clase que no trabaja y, en la Argentina, esa ventana se cierra en el 2030 o 2030 y pico. Con lo cual, no es un país que hoy sea como Japón, como Italia o como España en su pirámide demográfica, pero va rumbo a serlo en la década próxima. Entonces, si querés, una ventaja que tenemos es que tenemos un poquito más de tiempo que Europa o que Japón para empezar a ocuparnos de esta agenda. Y por ahí otra ventaja que tenemos también es que nuestro sector de salud, de medicina y de biología es muy bueno. Tenemos biólogos que son premier league a nivel mundial, médicos también, entonces también esa es una ventaja que incluso va más allá de la Argentina o sea hay muchos proyectos para que por ahí gente adulta de otros países se mude acá, obviamente con incentivos económicos y con generación de empleo.

¿Podrías darnos el ejemplo de algún país que haya respondido bien y se adapte a la revolución senior?

En general, los países que uno ve que están teniendo políticas interesantes son los países en los cuales ya demográficamente tienen un desafío y no les queda otra que afrontarlo y también son países ricos. Entonces, hay políticas muy interesantes en Japón, en Australia, en Nueva Zelanda, en Alemania, en los países nórdicos, en Inglaterra, esos son países en los cuales uno ve distintas políticas que van desde incentivos al diseño y al uso de tecnología por parte de personas de más de 60 años, hasta ciudades enteras o pueblos o barrios privados, que son lugares con hogares para distinto tipo de autonomía -mucho más modernos y mucho mejores en un montón de sentidos que los geriátricos tradicionales-, hasta universidades masivas para personas de 50/60 años, como está haciendo China, por ejemplo. Estos te diría que son los ejemplos. En América Latina, lamentablemente hay muy pocos.

Alguna vez contaste que tu motivación para escribir “La revolución senior: el auge de la generación +45” fue, en parte, llegar a los 45 años, ¿cómo te sentís vos en cuanto a lo laboral como parte de este grupo etario?

Yo bajé un poco la edad del subtítulo del libro, que, por ahí, cuando hablás de la revolución senior todo el mundo piensa que hablás de la gente de más de 60 o más de 50. Yo bajé a los 45 porque quería estar en ese grupo, lo escribí cuando tenía 45, ahora estoy por cumplir 47 y justamente me parecía que la idea era pintar con el libro un panorama con otros colores. Uno lo que ve generalmente es un panorama muy gris, ocre, beige cuando se habla del tema y a mí me parecía que hay espacio para jugar con colores mucho más vivos, sin que esto quede como algo naive o ingenuo, porque tampoco es que todo el mundo que tiene 90 años no quiera tener 20 y que todos los de 20 quieran tener 90 porque no es así, pero sí me parece que hay un camino, si querés, intermedio, con un montón de posibilidades.

Tomar contacto con gente súper interesante de más de 70, más de 80 y hasta más de 90 años me da mucha energía.

Y lo que me llevó el libro y también el curso que estoy haciendo en el Instituto Baikal, que ya ahora voy a arrancar por la tercera edición -se llenó en las dos anteriores- es también mucho contacto con gente muy interesante, de más de 60 y, por ejemplo, tengo un alumno en Proxi, Alberto Naisberg, que tiene 95 años y es un genio total. Él me ayudó mucho con el curso de Revolución Senior y me está tirando ideas todo el tiempo. Entonces, tomar contacto con gente súper interesante de más de 70, más de 80 y hasta más de 90 años, también me da mucha energía.

Yo también hago un trabajo más intelectual que tiene muchas herramientas que para mí van mejorando con la edad: creatividad, manejo del ego, manejo de qué batallas dar y cuáles no. Hay muchas herramientas que van mejorando a medida que uno va teniendo más años y mejoran hasta que uno se muere. Entonces, también en ese sentido, yo tengo un laburo que, si querés, marida bien con la revolución senior. 

¿Qué rol juegan la innovación y la tecnología en la revolución senior?

Hoy por hoy, lo que es el age tech, que es la tecnología etaria, es el área de startups de mayor crecimiento. Yo siempre digo que son esa y el sex tech y la combinación de age y sex puede ser explosiva también. Así que es un área que está en pleno boom porque ya desde hace varios años todas las empresas de consumo masivo empezaron a enfocarse en lo que es el diseño de todo el viaje de la compra de un producto. O sea, ya Coca Cola no piensa solamente en una bebida sino en todo el viaje que tiene una persona desde que se le ocurre comprar una Coca Cola hasta que llega a su heladera y, cuando uno analiza todo ese viaje, es mucho más fácil darse cuenta de qué pain points, de qué puntos de obstáculos, hay para personas de más de 60.

¿Qué habrá perdido el mundo cuando desaparezca el último no nativo digital?

Me parece que siempre va a haber no nativos digitales. Ahora hay una parte de la población que está fuera de eso, aún en chicos que son de la Generación Z y, la verdad, es que me cuesta mucho pensar en qué se va a perder. Uno puede pensar en un poco de menor interacción social o de empatía o de contacto con el otro, pero yo no soy un tecno pesimista. En general, tiendo a pensar que toda la digitalización y solución hacia avances científicos y tecnológicos tienen la posibilidad de ser para bien y para corregir y solucionar un montón de cosas, así que me cuesta pensar en algo muy importante que se pierda en relación a lo mucho que me parece que se gana. 

Completá esta frase: los 45 de hoy son los… de hace 30 años y serán los futuros… en 30 años más.

Mirá, yo odio esa frase porque es el típico lugar común. O sea los 70 son los nuevos 50, los 50 son los nuevos 30, porque no es así. Lo que sí es, los 60 de hoy son unos 60 completamente distintos y novedosos con respecto a lo que fueron los 60 en toda la historia de la humanidad, básicamente porque tenemos avances a nivel de ciencia y tecnología que hacen que hoy por hoy vivamos más tiempo, más décadas en plenitud física y cognitiva. Esa es la gran diferencia. No tanto el aumento en el récord de vida, que sigue estando en los 122 años y es muy difícil de romper, sino que vas a tener muchísima gente de más de 70 u 80 años que va a estar muy bien, que va a tener ganas de divertirse, de disfrutar, de aprender, de vivir la vida en toda su dimensión y, bueno, tenemos que prepararnos para ese momento.

¿Qué diferencias distinguís entre las formas de ahorrar e invertir de los +45 y de las generaciones más jóvenes? ¿Cuáles destacarías de los senior?

Con respecto a la forma de ahorrar, es complicado. Te puedo hablar del ahorro general de la sociedad que tiene que ver con todos los sistemas previsionales que hacen a la forma que tiene toda la sociedad de lidiar con las diferencias de trabajo intergeneracionales. O sea, cómo cada sociedad sostiene la salud y la jubilación de personas que ya no trabajan. Eso tiene un límite actuarial que depende de cada país, pero, por ejemplo, en Estados Unidos es en el año 2027/2028, o sea la forma en la cual diseñamos nuestros sistemas previsionales no son sustentables para la nueva pirámide demográfica. Entonces, ese es uno de los puntos que me parece que sí o sí van a tener que cambiar.

Seguramente va a haber gente que sepa mucho más que yo sobre la diferencia de ahorrar entre una persona adulta y una persona más chica, pero la más obvia es que probablemente una persona adulta tenga un poco más de aversión al riesgo y sea más conservadora porque tiene más que perder. En cambio, una persona de 20 o 30 que todavía tiene mucha etapa laboral por delante sea más tomadora de riesgo, más propensa a invertir en tecnológicas, pero es solamente lo que me imagino y es una intuición.

¿Observás que los +45 se están adaptando a la digitalización de la banca? ¿Están sabiendo aprovecharla?

Sí, creo que sí, creo que lo están haciendo un montón. Me parece también que es un desafío de las dos partes, ¿no? Porque yo veo mucho discurso de que los adultos se tienen que adaptar a los bancos, etc. y menos discurso de que los bancos se tienen que adaptar a los adultos. Entonces me parece que ahí hay una asignatura pendiente de los dos lados del mostrador.

Y una cosa que me dijo la otra vez Inés Castro Almeyra, una especialista en temas de adultos, era cómo muchas personas habíamos ayudado a nuestros padres, tíos, ahora con la pandemia, a hacer trámites bancarios, trámites que involucran por ahí también a la Anses, jubilaciones, etc. y lo difíciles que son esos trámites muchas veces para cualquier persona. O sea, no para adultos mayores, sino para cualquiera. Entonces me parece que cualquier estrategia bancaria y de cualquier empresa tiene que ser en este sentido agnóstica a nivel etario, tiene que ser una mejora inclusiva para toda la población y eso, por añadidura, les va a servir mucho a los +60. Pero me parece que el enfoque tiene que ser de hacer algo que sea usable para todos.

Incluso uno lo que ve hoy por hoy en todo lo que son productos más exitosos para la franja de +60, no son productos tan especialmente targeteados hacia ahí. Por ejemplo, el Live Watch, todos los productos de Apple, en general, son productos que su primer consumidor probablemente sea la población adulta, pero son tan buenos que luego se adoptan en todas las generaciones.

Y con esto, si querés, te resumo todo. Me parece que cualquier iniciativa política, privada, pública, a todo nivel, tiene que ser de diálogo multigeneracional más que algo para los +60. Mismo la gente de más de 60 años no se siente cómoda cuando vos le querés vender un servicio o un producto para adultos. En cambio, es mucho más rica la experiencia cuando vos decís formo un centro para discutir cosas con personas de 20, 30, 50, 90 años o hacemos una charla de diversidad general. Yo lo hago mucho a eso. Y hay mucha más riqueza que cuando vos decís solamente junto cosas e ideas de personas solamente de más de 60, 70 años.

Autor
Sonia Measck
Equipo Santander Post
Published Novelist & Marketing Exec. I build brands & tell stories. As an editorial assistant in December 2019. She has previously worked at Monocle 24.

Comentarios (2)

  1. Gracias por tu aporte a abrir los ojos,generaciones olvidadas después de los 60..tesoro valioso no aprovechable para la sociedad ya tiene sabiduría de vida .. mi pedido es donde enseñan a manejar el zoom, Skypee hacer trámites por onlay demás búsquedas en lo que pueda colaborar Presente muy agradecida

  2. Hola Sebastian:
    Una buena muestra de cómo se refuerzan los estereotipos en la campaña de cuidado por Covid 19 de Cruz Roja Argentina.
    Soy docente jubilada (73) y desde abril colaboro ad honorem en clases de apoyo de pronunciación para alumnos ingresantes al profesorado de inglés del ISP JV Gonzalez. Además escribimos con una colega un instructivo para ayudar al autoaprendizaje en una área tan compleja.
    Eso me obligó a utilizar Zoom y a contactarme con colegas para ver cómo se usa esta plataforma con todos sus recursos y observo clases grabadas. Me ocupo de que personas mayores cercanas a mí aprendan a usar Zoom, Skype, etc.
    ¿Por qué todo esto? Porque tomé este momento como una oportunidad única y de alguna manera yo tenía que hacer un aporte, aun en mi confinamiento.
    Gracias por ocuparte de nuestra generación.

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