Esperar no siempre es una virtud. Muchas veces, es una trampa. La mayoría de los proyectos que nunca arrancaron no fue por falta de talento ni de recursos, sino por la búsqueda del momento ideal que nunca terminó de llegar. En este spot de un minuto, Santander lo dice sin rodeos: lo grande siempre empezó chico, en el proceso, probando.
<