El aguinaldo puede convertirse en mucho más que un ingreso extra de mitad de año. Cuáles son los factores que conviene analizar antes de gastarlo y las alternativas para ahorrar, invertir o crear un fondo de emergencia.
El aguinaldo es uno de los ingresos más esperados por los trabajadores y puede marcar una importante diferencia en los ahorros e inversiones de las familias. Sin embargo, en ocasiones no se usa de la mejor manera.
Entre gastos acumulados, consumos de mitad de año y compras impulsivas, ese dinero puede desaparecer rápido si no tiene un destino definido. Por eso, antes de gastarlo, es conveniente hacer una pausa y pensar qué necesita cada bolsillo en ese momento: ordenar deudas, reforzar el ahorro, cubrir gastos próximos o empezar a invertir.
Qué conviene analizar antes de decidir qué hacer con el aguinaldo
Cuando llega este ingreso adicional, una de las primeras preguntas que conviene hacerse es cuál es la situación financiera actual. Ariel Della Gaspera, product owner de ahorro e inversión en Santander, resalta que no existe una única respuesta sobre cuál es el mejor destino para el aguinaldo, ya que depende de las necesidades y propósitos de cada persona.
En algunos casos, puede ser una oportunidad para cancelar deudas con costos financieros elevados o ponerse al día con compromisos pendientes. En otros, puede servir para comenzar a construir un ahorro o reforzar uno ya existente.
Una estrategia que suele resultar útil es dividir el dinero en distintos objetivos. Por ejemplo, destinar una parte a gastos próximos, otra a conformar un fondo para imprevistos y, si el presupuesto lo permite, reservar un porcentaje para invertir.
“La clave es darle un objetivo antes de que se diluya en consumos cotidianos“, señala Gaspera. Es decir, planificar de esta forma permite aprovechar mejor el ingreso extraordinario y evitar que termine absorbido por gastos cotidianos que muchas veces pasan inadvertidos.
Qué activos se pueden considerar según el horizonte de inversión
Una vez que se define cuánto dinero se destinará al ahorro o la inversión, el siguiente paso es determinar cuándo se va a necesitar ese capital. El horizonte temporal es uno de los factores más importantes al momento de elegir una alternativa financiera.
“Si el objetivo es disponer del dinero en el corto plazo, suele ser conveniente priorizar opciones que ofrezcan liquidez y bajo riesgo. En estos casos, los fondos money market, como Super Ahorro $ y Super Ahorro $ Plus, aparecen como una alternativa que permite mantener el dinero invertido y contar con disponibilidad rápida”, resalta.
Cuando el plazo es más extenso, pueden evaluarse otras alternativas orientadas a preservar valor o buscar rendimientos potencialmente mayores, siempre considerando el perfil de riesgo de cada persona y sus objetivos financieros.
Para quienes tienen una perspectiva de inversión de largo plazo, también existen instrumentos con mayor volatilidad, como bonos, acciones o CEDEARs, que pueden formar parte de una estrategia de diversificación.
“Es simple, cuanto antes se necesite el dinero, más importante será que esté disponible rápidamente. En cambio, cuanto más lejano sea el objetivo, mayor será la posibilidad de diversificar y asumir cierto nivel de riesgo”, asegura.
Respecto de qué instrumento elegir, no hay una respuesta única, ya que la alternativa más adecuada depende del perfil inversor, los objetivos financieros y el horizonte de inversión de cada persona.El aguinaldo también puede servir para construir un fondo de emergencia
Más allá de las inversiones, una de las recomendaciones habituales entre los especialistas es aprovechar el aguinaldo para fortalecer o crear un fondo de emergencia.
Se trata de una reserva destinada exclusivamente a cubrir gastos imprevistos, como problemas de salud, reparaciones del hogar, arreglos del auto o situaciones que puedan afectar temporalmente los ingresos.
Gaspera recuerda que, en estos casos, el foco no está puesto en obtener el mayor rendimiento posible, sino en contar con el dinero disponible cuando realmente se necesite. Por eso, suelen priorizarse instrumentos conservadores, de bajo riesgo y acceso simple.
Contar con un fondo de emergencia puede ayudar a atravesar situaciones inesperadas sin necesidad de endeudarse, utilizar tarjetas de crédito de forma apresurada o desprenderse de inversiones pensadas para metas de largo plazo.
Por estos motivos, para muchas personas, destinar una parte del aguinaldo a construir esta reserva puede ser una de las decisiones financieras más acertadas.