Cómo las empresas reinventan la forma de atraer, desarrollar y retener talento, lejos de las fórmulas tradicionales del mundo laboral.
Hace apenas unos años, los horarios fijos y las jerarquías rígidas definían el mundo laboral. Hoy, la flexibilidad y la tecnología marcan el rumbo del Capital Humano.
“Las nuevas generaciones continúan transformando el mundo laboral”, comentó Natalia Terlizzi, CEO de la consulta de RRHH HUCAP, en diálogo con POST. Por eso, para las empresas, comprender estas tendencias se volvió esencial no solo por el hecho de adaptarse al mercado, sino que también para atraer, desarrollar y retener talento.
En este contexto, presentamos seis tendencias que están cambiando la forma de trabajar y que marcan el rumbo del capital humano.
- Propósito y bienestar: más que un “beneficio”, un contrato emocional
Las personas buscan más que solo un salario competitivo. La conexión con el propósito y el sentido de sus tareas se vuelve central para decidir si permanecen o no en una empresa. Terlizzi apuntó que “la necesidad de desarrollo profesional continuo y el interés por la sostenibilidad y el compromiso social se vuelven parte del contrato emocional entre las personas y las empresas”.
Escuchar activamente a los equipos es un aspecto fundamental. Por su parte, la consultora en Capital Humano, Natalia Alcaraz,sostuvo que “la experiencia del empleado no se diseña con políticas, sino con conversaciones de impacto”. Además, destacó la importancia de dialogar sobre motivaciones y desafíos de manera frecuente, y no solo a través de encuestas anuales.
Cuando los colaboradores sienten que su contribución tiene significado y que sus valores se alinean con los de la empresa, aumenta el engagement y la retención.
- Liderazgo humano y colaborativo:
Las jerarquías rígidas y los estilos de control están dando paso a liderazgos más empáticos y horizontales. Terlizzi explicó que “ya no se trata de jefes que controlan, sino de líderes que inspiran y generan confianza”. La capacidad de escuchar, gestionar la incertidumbre y promover la inclusión se convierte en un gran diferenciador para las empresas.
Por su parte, para Alcaraz, las tendencias emergentes en liderazgo incluyen:
- Liderazgo con propósito.
- Gestión con autonomía responsable.
- Cultura de conversación continua.
- Diversidad de pensamiento como recurso estratégico.
“El líder ya no puede ser quien ‘sabe más’, sino quien escucha mejor y crea contexto para que otros brillen”, señaló la consultora en Capital Humano. Esta transformación cultural impacta directamente en la motivación y en la capacidad de la empresa de retener talento.
- Digitalización e inteligencia artificial
La tecnología se convirtió en un socio estratégico dentro de las empresas. Según destacó la CEO de HUCAP, “la incorporación de agentes inteligentes y herramientas de IA está transformando la manera en que se diseñan los roles y se distribuyen las responsabilidades”.
Según el reporte “Futuro del Trabajo” del Foro Económico Mundial (WEF), se proyecta un crecimiento neto global de 78 millones de empleos hacia 2030, a pesar de que la automatización eliminará alrededor de 92 millones. Además, este informe advierte que cerca del 39% de las habilidades actuales se volverán obsoletas o se transformarán, lo que exige una fuerte apuesta al reskilling y al upskilling.
Pero más que un cambio tecnológico, esto implica una transformación cultural:
- Desarrollar competencias.
- Evolucionar la cultura organizacional.
- Fomentar la capacidad de aprender, desaprender y volver a aprender.
“El verdadero diferencial está en las habilidades blandas: pensamiento crítico, adaptabilidad, colaboración y autogestión”, afirmó Terlizzi. Para las empresas, esto significa integrar la tecnología con propósito, convirtiéndola en un motor para potenciar el talento humano.
- Desarrollo de habilidades: aprendiendo, desaprendiendo y volviendo a aprender
La capacitación ya no se limita a cursos técnicos. Las empresas más innovadoras buscan crear entornos donde los empleados aprendan “haciendo”, en contextos reales, fomentando la creatividad y la resolución de problemas.
Alcaraz destacó tres estrategias fundamentales:
- Involucrar al talento en la estrategia para generar sentido y pensamiento crítico.
- Diseñar planes de crecimiento co-creados según motivaciones individuales.
- Entrenar habilidades humanas junto con las técnicas.
“La formación del futuro no se trata solo de adquirir skills, sino de aprender a pensar con más libertad dentro del rol que ocupamos”, expresó.
Por otro lado, para Terlizzi, la digitalización acelera este proceso, y convierte tanto a la adaptabilidad como a la flexibilidad en competencias fundamentales para enfrentar nuevos desafíos.
- Cultura organizacional y experiencia del empleado
Finalmente, la cultura se consolida como un factor decisivo en la experiencia del empleado. Las empresas que priorizan la comunicación abierta y la inclusión logran que las personas elijan cada día seguir siendo parte de ellas.
Alcaraz explicó que “escuchar de verdad al talento, con conversaciones frecuentes y transparentes, permite generar un impacto real”. Esto implica:
- Entender qué motiva a cada persona.
- Qué aspectos de su rol le generan desconexión.
- Qué necesitaría para crecer.
Terlizzi agregó que la informalidad en la vestimenta, los canales de comunicación y otras prácticas antes consideradas secundarias se transforman hoy en elementos que moldean la cultura laboral y fortalecen el vínculo con los empleados.
Además, el “Informe anual de tendencias 2025” de ERM muestra que muchas empresas ya están vinculando las métricas de capital humano con la remuneración ejecutiva. En Europa, más del 80% de las compañías cotizadas relacionan el pago de sus líderes con indicadores como:
- La retención de talento.
- La diversidad.
- El compromiso de los empleados.
Esto confirma que la cultura y la experiencia son también factores estratégicos que impactan directamente en la gestión del negocio.
Mercado laboral: hacia dónde se mueve el capital humano
El capital humano está en movimiento y las empresas que logren anticipar estas tendencias estarán mejor posicionadas para competir. Integrar flexibilidad, propósito, liderazgo empático, tecnología estratégica, aprendizaje y cultura centrada en las personas es un factor determinante para la innovación y la sostenibilidad de los negocios.
“Las organizaciones que equilibren esquemas de trabajo orientados a resultados extraordinarios, sustentables y equilibrados (RESE) y un liderazgo efectivo serán las mejor posicionadas para atraer y retener talento en un entorno cada vez más complejo y cambiante”, expresó Terlizzi.
“El futuro del trabajo depende de líderes que escuchen, equipos autónomos y culturas que permitan experimentar, equivocarse y aprender”, complementó Alcaraz.
Pasando en limpio, entender y aplicar estas seis tendencias es un requisito para aquellas empresas que quieren mantenerse relevantes y competitivas en la economía del conocimiento.
Aún no hay comentarios