Aunque los pagos digitales crecen en todo el país, todavía hay sectores que dependen del efectivo y tienen dificultades para acceder al sistema financiero formal. En ese escenario, las corresponsalías ganan protagonismo como una alternativa cercana y práctica.
Argentina se ha consolidado como uno de los países líderes en la adopción de pagos móviles, según la última edición del Global Payments Report (GPR). El estudio, el cual analiza el comportamiento de los consumidores en más de 40 países, resalta que métodos de pago como códigos QR, aplicaciones de pago y transferencias en tiempo real predominan sobre el efectivo.
Este último, muy ligado a la informalidad, apenas concentra el 17% de los pagos en puntos de venta y tan solo un 1% en operaciones de e-commerce. Es decir, se trata de un método de pago que sigue siendo utilizado por personas con poco o nulo acceso al sistema financiero. Por lo tanto, para este sector, las corresponsalías se posicionan como una herramienta clave.
Qué son las corresponsalías y por qué son claves para la inclusión financiera
Ariel Velieri, Head de Banca Automática y Corresponsalias de Santander Argentina, explica a POST que las corresponsalías son puntos de atención donde los clientes pueden realizar operaciones bancarias en comercios cercanos.
Para lograrlo, los bancos se vinculan con empresas especializadas en pagos y cobranzas que cuentan con una amplia red de bocas en todo el país.
“En nuestro caso, trabajamos con redes como Rapipago, Pago Fácil, Ripsa y Pago24. Al ampliar la cobertura a través de las corresponsalías, acercamos el banco a las personas, permitiendo que los clientes puedan realizar sus operaciones de forma simple y sin necesidad de ir a una sucursal”, detalla el experto.
A través de estos espacios, es posible realizar transacciones como extracciones, depósitos, pagos o gestiones básicas de forma simple, rápida y cerca de donde las personas viven o trabajan.
De esta forma, se acerca el sistema financiero a más personas, especialmente en lugares en los que no hay sucursales bancarias, fomentando la inclusión financiera.
“Las corresponsalías reducen distancias, tiempos y barreras de acceso, facilitando que más personas puedan operar con su dinero de manera formal y segura. Esto no solo mejora la experiencia del cliente, sino que también impulsa una mayor participación en el sistema financiero, promoviendo inclusión y desarrollo económico”, asegura el especialista.
Una forma de democratizar el acceso a los servicios financieros
Estos lugares apuntan a ampliar el acceso a servicios financieros cotidianos, ofreciendo alternativas más prácticas para operar con dinero en efectivo sin necesidad de acudir exclusivamente a una sucursal bancaria o a un cajero automático.
De hecho, las corresponsalías se instalan en comercios de alto tránsito, cercanos a la vida cotidiana de las personas, como redes de cobranza, locales de servicios o puntos clave dentro de cada comunidad.
Esto permite que los clientes accedan a servicios financieros en lugares donde ya están, sin necesidad de desplazarse a una sucursal.
“Desde el punto de vista de los bancos, son una herramienta estratégica porque permiten ampliar la cobertura geográfica de forma eficiente, llegando a más localidades y a más personas sin necesidad de abrir nuevas sucursales”, resalta Velieri.
“Además, facilitan una mayor capilaridad en el sistema financiero, acompañando cambios en el comportamiento de los clientes, que buscan soluciones más simples, cercanas y rápidas”, agrega y concluye.
De esta forma, las corresponsalías combinan cercanía, eficiencia y escalabilidad, convirtiéndose en un complemento clave para seguir expandiendo el acceso a los servicios financieros.
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