Para pymes: cómo importar y exportar con más agilidad que nunca

Por Equipo Santander Post | 21-05-2026 | 7 min de lectura

Realizar operaciones con el exterior siempre fue posible para las empresas argentinas. Pero durante años, la burocracia y las restricciones cambiarias lo convirtieron en un camino difícil. Hoy el panorama cambió y ahora las pymes tienen herramientas más accesibles y digitales para sumarse y exportar o importar en un mercado normativo más estable que incorpora la posibilidad de acceso al financiamiento de exportaciones e importaciones a través de líneas de crédito en bancos locales. 

Importar insumos desde Brasil, cobrar una exportación desde Europa, financiar una compra en el exterior sin descapitalizarse. Estas operaciones, que durante años parecieron reservadas para grandes corporaciones, están cada vez más al alcance de las pequeñas y medianas empresas argentinas. No porque el comercio exterior se haya simplificado de un día para el otro — sigue siendo un proceso que requiere documentación, cumplimiento normativo y planificación — sino porque las herramientas que existen hoy para llevar adelante este tipo de operaciones son significativamente más ágiles y digitales que hace unos años. 

Según datos de fuentes oficiales argentinas, principalmente del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), Argentina exportó bienes por valor de 79.700 millones de dólares en 2024, con un crecimiento interanual del 19,4%, generando un superávit comercial de 18.900 millones de dólares 

En este contexto, Santander amplió su política de crédito para comercio exterior de manera significativa: más empresas pueden acceder, los montos disponibles aumentaron y todo el proceso se digitalizó de punta a punta. 

Lo que antes llevaba una semana hoy puede resolverse en tres días hábiles y completarse en minutos desde la computadora si pagas un anticipo de importacion. La prefinanciación de exportaciones se resuelven en menos de 24 horas.  

Cobros y pagos internacionales: la base de todo 

Antes de hablar de financiamiento o productos en sí, hay una distinción básica que cualquier pyme que opere con el exterior necesita entender: la diferencia entre ingreso y egreso de divisas. 

Cuando una empresa exporta, es decir, vende bienes o servicios al exterior, recibe una orden de pago del comprador extranjero. Ese dinero ingresa al país y debe ser declarado y acreditado según la normativa del Banco Central. Cuando importa, compra bienes o servicios del exterior, realiza una transferencia al exterior, un egreso de divisas que también requiere documentación y cumplimiento normativo. 

En ambos casos, el banco actúa como intermediario habilitado: verifica la documentación, gestiona los plazos y ejecuta la operación. Lo que cambió en los últimos años es la velocidad y la digitalización de ese proceso.  

Qué productos de financiamiento ofrece Santander para comercio exterior 

Los tres productos centrales que Santander tiene disponibles para pymes en comercio exterior son las financiaciones de importaciones (“fi de impo”), la prefinanciación de exportaciones (“prefi de expo”) y las cartas de crédito. Los tres son productos tradicionales del comercio internacional, aunque muchas empresas desconocen estas soluciones o no las consideran porque su accesibilidad nunca fue sencilla. Hoy la oferta de estos productos se encuentra fácilmente accesible a las Pymes y a pocos clics.  

La “Fi de Impo” es el producto más demandado. Permite a una empresa importadora financiar el pago a su proveedor del exterior incluso antes de que la mercadería llegue al país. En la práctica, la empresa carga la operación en el canal digital, Santander gestiona los fondos con sus líneas del exterior y en tres días hábiles el proveedor recibe el pago, sin saber que la operación fue financiada, porque quien le paga es el propio importador. 

La agilidad del proceso se consigue a través de un motor de evaluación de riesgos que permite habilitar líneas de crédito para el producto, similar a los préstamos preacordados que los individuos ven en su home banking. El conocimiento de la actividad del cliente y su historial dentro del banco permite habilitar esta solución al importador. 

La prefinanciación de exportaciones funciona al revés: es para empresas que venden al exterior y necesitan capital de trabajo para producir el bien  que van a exportar antes de embarcarlo e incluso cobrarlo. El Banco Central habilita a los bancos a prestar dólares contra una venta futura comprometida, lo que le da al exportador el empujón financiero para escalar su operación sin depender del pago anticipado del comprador extranjero. 

Las cartas de crédito son el producto más sofisticado de los tres. Funcionan como una garantía de pago entre importador y exportador: en caso de incumplimiento del importador del exterior, el banco del comprador se compromete a pagar al vendedor una vez que se cumplan determinadas condiciones, como por ejemplo, entrega de mercadería o documentación de embarque, entre otras. Es el instrumento que se usa cuando hay mayor riesgo entre las partes, por ejemplo, cuando se trata de la primer operación con esta contraparte.  

Requiere más acompañamiento que los otros dos productos, pero hoy también está disponible de manera digital. Por otro lado, el proceso de negociación de condiciones, que antes requería redactar documentos en inglés desde cero, hoy viene guiado paso a paso en la plataforma. 

El diferencial: rapidez, alcance y experiencia digital 

Antes, una pyme que quería financiar una importación debía juntar formularios en papel, presentarlos físicamente, esperar que distintas áreas los revisaran y, si todo salía bien, obtener una respuesta en aproximadamente diez días hábiles. Con Santander, el mismo proceso hoy lleva entre  uno y cuatro días hábiles (según el producto del que se trate) y el cliente lo gestiona todo desde la plataforma digital, sin ir a una sucursal. 

Hay un dato adicional que refuerza ese diferencial: Santander es uno de los primeros bancos en ofrecer apertura 100% digital de cuentas en dólares para pymes, lo que permite gestionar tanto las operaciones en dólares como en pesos desde los canales digitales, incluyendo transferencias y todas las transacciones de comercio exterior, sin necesidad de acercarse a una sucursal. 

El formulario digital tiene validaciones inteligentes: si el cliente elige determinada opción, el sistema le muestra solo los campos que corresponden, sin campos innecesarios ni  confusión. Una vez que el cliente está familiarizado con el proceso, completarlo lleva alrededor de tres minutos. La primera operación puede requerir algo de acompañamiento; la segunda y la tercera, se requeriran menos datos si se mantienen las condiciones de las contrapartes.  

Hay además un beneficio concreto ligado a la velocidad operativa: en un contexto donde los tipos de cambio y las tasas internacionales pueden variar, reducir de siete a tres días el tiempo entre que se cotiza una operación de financiación de importación  y que el proveedor reciba el pago puede significar una diferencia real en el costo final. Santander ofrece una cotización previa que mantiene sus condiciones durante el proceso, lo que le da al importador certeza sobre el costo total de la operación y el acompañamiento de un equipo especializado en comercio internacional que está a disposición del cliente. 

Para quién está pensado 

Para acceder, la empresa necesita tener una importación o exportación genuina en curso, cumplir con la normativa cambiaria del Banco Central y contar con línea de crédito habilitada en el banco. 

Hoy tienen acceso a ello un universo más amplio de pymes importadoras y exportadoras que antes quedaban afuera — ya sea porque el banco no les habilitaba líneas en dólares o porque el proceso era tan complejo que no lo intentaban. Hoy una empresa que ya opera en comercio exterior, o que está evaluando dar ese paso con una operación concreta sobre la mesa, tiene en Santander una herramienta accesible y ágil única en el sistema financiero. 

Cómo acceder 

Las operaciones de comercio exterior se gestionan desde el home banking de empresas de Santander, que centraliza en una sola plataforma. Para empresas que están dando sus primeros pasos en comercio exterior o que quieren entender qué producto se adapta mejor a su operación, el banco cuenta con equipos especializados que acompañan el proceso. La primera operación siempre tiene soporte y las siguientes, como muestran los primeros datos del nuevo esquema, se vuelven autogestivas. 

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