El Foro Económico Mundial proyecta 170 millones de empleos nuevos entre 2025 y 2030, con un saldo neto positivo de 78 millones. Los de mayor crecimiento porcentual son especialistas en datos, IA, ciberseguridad e ingenieros fintech. Pero el verdadero desafío no son los números: es la transición.
El Foro Económico Mundial (FEM) publica cada dos años su informe sobre el futuro del trabajo, una de las referencias más sólidas para entender hacia dónde va el mercado laboral global. La edición 2025 — elaborada a partir de datos de más de 1.000 empleadores que representan 14 millones de trabajadores en 55 economías — llega con una proyección que es al mismo tiempo alentadora y desafiante: entre 2026 y 2030 se van a crear 170 millones de empleos nuevos a nivel global, mientras se desplazarán 92 millones. El saldo neto es positivo: 78 millones de empleos más de los que desaparecen.
Pero ese número agrega lo que no suma directamente. Los empleos que se van y los que llegan no son para las mismas personas, no requieren las mismas habilidades laborales ni están en los mismos sectores o geografías. La transformación va a afectar al 22% de todos los empleos globales. La transición es el verdadero desafío, y no alcanza con que los números globales sean favorables si las personas concretas no tienen las herramientas para navegar ese cambio.
Qué perfiles lidera la demanda
En términos de crecimiento porcentual, los sectores con mayor proyección son los vinculados a tecnología e innovación. Los especialistas en big data, los ingenieros fintech, los especialistas en IA y machine learning y los desarrolladores de software encabezan la lista de roles de mayor crecimiento relativo. A estos se suman los expertos en ciberseguridad — cuya importancia crece en paralelo con la digitalización de la economía — y los especialistas en vehículos autónomos y eléctricos, impulsados por la transición energética.
Pero hay un dato que el FEM subraya con fuerza y que suele perderse en el debate sobre IA y tecnología: en términos de volumen absoluto de empleos, los roles de mayor crecimiento son los trabajadores agrícolas, los conductores de reparto y los trabajadores de la construcción — impulsados por la transición verde y el crecimiento demográfico. No todo el futuro del trabajo es digital. Hay dimensiones humanas, físicas e industriales que siguen siendo centrales y que la automatización no reemplaza.
La brecha de habilidades, el verdadero cuello de botella
Uno de los hallazgos más críticos del informe es que el 63% de los empleadores identifica la brecha de habilidades como la principal barrera para transformar sus organizaciones — por encima de la tecnología en sí misma, la regulación o el acceso al capital. El problema no es que falten herramientas: es que faltan personas formadas para usarlas.
El informe proyecta que el 40% de las habilidades requeridas en los puestos de trabajo actuales va a cambiar para 2030. Y estima que 59 de cada 100 trabajadores van a necesitar algún tipo de reconversión o actualización en ese período — de los cuales 11 probablemente no la reciban. Esto pone el foco en la formación continua y en el aprendizaje en el trabajo como estrategias complementarias e indispensables a la educación formal. Las organizaciones que construyan culturas de aprendizaje genuinas van a tener una ventaja concreta en la competencia por el talento que viene. El 85% de los empleadores ya lo sabe: tienen previsto priorizar el upskilling de sus equipos como principal estrategia para el período 2025-2030.
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