El crédito es considerado un elemento fundamental en la economía, ya que su acceso mejora la competitividad, la inversión y el nivel de vida en general de un país.
El acceso al crédito cumple un papel central en el crecimiento de cualquier economía moderna. No solo permite que las personas puedan financiar proyectos o enfrentar imprevistos, sino que también impulsa la inversión, el empleo y el consumo.
De esta forma, cuando las condiciones crediticias son accesibles y estables, el sistema financiero se convierte en una verdadera herramienta para el desarrollo de un país.
El acceso al crédito como motor del crecimiento económico
El crédito es una herramienta que dinamiza el circuito económico. A través de los préstamos personales, hipotecarios o para pymes, se canaliza dinero hacia quienes lo necesitan para producir, invertir o consumir. Esa circulación genera actividad, demanda de bienes y servicios y termina derivando en más empleo.
De hecho, el desarrollo de los sistemas de crédito suele encontrarse directamente relacionado con el crecimiento del PBI per cápita y con la reducción de la pobreza.
En países donde las personas y las empresas acceden al financiamiento, el nivel de productividad tiende a ser mayor, ya que se facilita la expansión de los negocios y la incorporación de tecnología.
Desde el World Forum Economic resaltan los siguientes beneficios: se incrementa el espíritu emprendedor, se fomenta la creación de empleo y se reduce la desigualdad de ingresos.
Incremento del espíritu empresarial y del crecimiento de las empresas
Según el mencionado organismo, el acceso al crédito permite a los empresarios y a las pequeñas empresas invertir en oportunidades de crecimiento, ampliar operaciones e innovar.
Las compañías en países con mejores derechos de los acreedores tienden a enfrentarse a menos restricciones crediticias, lo que fomenta el espíritu emprendedor y la expansión económica.
Impacta en la creación de empleo
Con un mejor y mayor acceso al crédito, las empresas pueden expandirse y crear más puestos de trabajo y oportunidades de ingresos.
Por lo tanto, facilitar el acceso al crédito puede ayudar a evitar la pérdida permanente de puestos de trabajo y a mantener la demanda de los consumidores.
Disminuye la desigualdad de ingresos
La inclusión financiera disminuye la pobreza y las disparidades económicas, ya que le proporciona a los grupos marginados acceso a servicios financieros que les ayuden a gestionar sus finanzas e invertir en actividades generadoras de ingresos.
Los sistemas financieros inclusivos que sirven a todos los segmentos de la sociedad ayudan a reducir la desigualdad de ingresos y a promover la prosperidad compartida. No obstante, en Argentina, según el Banco Mundial, el crédito al sector privado representa cerca del 13% del Producto Bruto Interno, un nivel bajo en comparación con economías de la región.
El impulso al consumo y la inversión que genera el acceso al crédito
El acceso al crédito no solo fortalece a las empresas, sino que también beneficia al consumo individual. Cuando una persona puede acceder a una tarjeta de crédito, un préstamo o una línea de financiación, incrementa notablemente su capacidad de compra y ayuda a sostener el nivel de actividad en distintos sectores de la economía.
Por ejemplo, los créditos hipotecarios permiten el acceso a la vivienda, impulsando a varios sectores, tanto de forma directa como la construcción, como de forma indirecta como la industria de los electrodomésticos al equipar un inmueble adquirido.
Este movimiento genera un efecto multiplicador: a mayor consumo, más producción y, en consecuencia, más empleo.
La necesidad de impulsar el crédito
En la Argentina, las pymes son responsables de más del 60% del empleo formal, pero solo acceden a una fracción del financiamiento disponible. Mejorar las condiciones del acceso al crédito, especialmente para este segmento, podría traducirse en un aumento sostenido de la inversión y la productividad.
Sin embargo, para lograrlo, se requieren políticas amigables con este sector, como una disminución en los impuestos, los cuales hoy representan un gran porcentaje del valor que abona un usuario, como también una normativa clara. En este último punto, uno de los aspectos que más inconvenientes causan son las tasas municipales, las cuales dejan de cumplir su “rol original” y pasan a ser impuestos encubiertos.
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