El boom del carpooling: cómo cambia la forma de moverse en Argentina

Por Equipo Santander Post | 10-03-2026 | 6 min de lectura

Cada vez más argentinos eligen compartir sus viajes diarios: una forma simple de ahorrar, conocer gente y moverse mejor por la ciudad.

Para miles de argentinos, trasladarse todos los días dejó de ser un mero trámite y pasó a ser una variable clave del presupuesto mensual. En ese escenario, el Carpooling empieza a consolidarse como una alternativa concreta para ahorrar al mismo tiempo que se reduce el impacto ambiental.

Pero, ¿qué es el carpooling? “Es básicamente compartir auto, coordinar con alguien para viajar juntos al trabajo, al estudio, al club o incluso a otra ciudad”, resumió Franco Sernaglia Berruezo, fundador de CityPooling, en diálogo con POST. Además, agregó: “Puede ser algo esporádico o gestionarse a través de una aplicación que conecta personas con rutinas similares”.

La lógica es simple: un vehículo con cuatro asientos que viaja con una sola persona funciona de manera ineficiente. Si ese mismo auto transporta a tres o cuatro pasajeros, el costo por persona baja y también lo hace la cantidad de autos en la calle.

Lo que durante años fue una práctica informal entre amigos o compañeros de trabajo hoy se profesionalizó gracias a las plataformas digitales, que permiten coordinar horarios, rutas, pagos y calificaciones con mayor previsibilidad y confianza.

Ahorro y comodidad como punto de partida

El principal motor del crecimiento es económico. Con los costos de movilidad en alza, cada peso cuenta.

Sernaglia Berruezo comentó que el conductor que antes viajaba solo ahora puede repartir combustible y peajes, mientras que el pasajero accede a un viaje más directo y cómodo. “Con nuestra app los conductores pueden ahorrar hasta el 100% de sus gastos si comparten con otros dos pasajeros. Y quienes viajan pagan lo mismo que el transporte público o incluso menos que un transfer”, señaló.

En trayectos interurbanos la diferencia es todavía más visible. En rutas como Mar del Plata–Capital, un pasaje de micro puede duplicar el precio de un viaje compartido. Para quienes realizan dos viajes al mes, el ahorro puede superar los $50.000. Del lado del conductor, cubrir buena parte de los costos del auto puede significar más de $100.000 mensuales.

A eso se suma un intangible que muchos valoran: la experiencia. “Se transforma en un viaje más alegre, charlando y conociendo nuevas personas”, enfatizó.

La tecnología derriba barreras

Durante años, la idea de subirse al auto de un desconocido generaba desconfianza. Hoy esa idea se debilitó. El auge de apps de transporte y la digitalización del día a día cambiaron la percepción. Elegir conductor, ver calificaciones y reservar con anticipación se volvió algo cotidiano.

“El efecto post-pandemia normalizó usar aplicaciones para viajar. Eso hizo que el carpooling sea más natural”, sostuvo el fundador de CityPooling. “Las apps estandarizan la actividad y ponen a disposición una red de viajes que antes estaba oculta”, agregó.

La tecnología, además, resuelve uno de los problemas históricos del sistema: la falta de coordinación. Antes era difícil encontrar a alguien con el mismo recorrido y horario. Ahora, los algoritmos lo hacen en segundos.

Por otro lado, Mariel Figueroa, experta en movilidad urbana sostenible, advirtió en conversación con POST que este crecimiento responde también a un cambio cultural. “Cada vez más personas entienden que el auto no tiene por qué usarse de manera individual. Cuando la tecnología facilita la coordinación, compartir deja de ser excepcional y se vuelve parte de la rutina”, sostuvo.

Un fenómeno que se acelera

Los datos de mercado muestran que no se trata de una moda pasajera.

La plataforma Viatik, especializada en viajes compartidos entre ciudades, registró en un relevamiento que el crecimiento proyectado del carpooling es del 528% interanual. También detectó que el 70% de los viajes se concentra entre viernes y domingo, con fuerte demanda hacia destinos turísticos o ciudades de origen.

El perfil promedio refleja una fuerte adopción digital, ya que los pasajeros rondan los 30 años y los conductores son apenas mayores, todos acostumbrados a resolver su vida desde el celular. La movilidad compartida ya no responde solo a traslados laborales. También lo hace para cubrir escapadas de fin de semana y viajes de ocio.

Menos autos, menos congestión

Más allá del bolsillo, el Carpooling tiene implicancias urbanas. Para la experta en movilidad urbana sostenible, si más personas comparten vehículo, se reduce la cantidad de autos necesarios para mover a la misma población. Eso implica:

  • Menos congestión
  • Menos presión de estacionamiento
  • Menores emisiones por pasajero

Los números refuerzan esa visión. De acuerdo a un informe de Markets Reports World, compartir vehículo puede:

  • Reducir entre un 30% y 40% la cantidad de autos en ruta
  • Mejorar la velocidad de viaje hasta un 18%
  • Disminuir la congestión de estacionamiento
  • Reducir emisiones de CO₂

En ciudades densas, donde el tránsito ya está al límite, cada auto menos cuenta.

Dónde encaja dentro de la movilidad sostenible

Sin embargo, los especialistas advierten que no es una solución mágica.

Figueroa propuso analizarlo dentro del enfoque Evitar–Cambiar–Mejorar. Primero se busca reducir viajes, luego priorizar transporte público y modos activos, y recién después optimizar lo que sigue siendo motorizado. “Con esa lógica, el carpooling entra en mejorar”, explicó.

Pero aclaró el límite: “Una medida aislada no resuelve el problema. Para cambios estructurales también necesitamos mejor transporte público y ciudades más caminables”. Es decir, suma como parte de un paquete más amplio.

El rol de empresas e instituciones

Donde puede tener impacto rápido es en empresas que concentran grandes volúmenes de viajes diarios.

Figueroa destacó los Planes de Movilidad al Trabajo, estrategias que aplican empresas, universidades u hospitales para ordenar cómo se trasladan sus empleados o estudiantes. Estos incluyen:

  • Incentivos
  • Gestión del estacionamiento
  • Articulación con transporte público
  • Carpooling

Si muchos salen y llegan al mismo lugar y horario, compartir vehículo se vuelve natural.

Para Sernaglia Berruezo, ahí está una oportunidad clave. Beneficios como estacionamiento preferencial o descuentos pueden acelerar la adopción y convertir el hábito en parte de la cultura empresarial.

Un cambio que ya está en marcha

El crecimiento del Carpooling en Argentina surge de la necesidad. Cuando el costo de moverse se dispara, las personas buscan alternativas. Y la combinación de colaboración y tecnología ofrece una respuesta concreta.

Compartir auto dejó de ser un favor ocasional. Hoy es una estrategia económica, social y ambiental que gana terreno en ciudades y rutas del país.

Para quienes buscan optimizar gastos sin resignar comodidad, la propuesta de viajar acompañado puede ser más eficiente que hacerlo solos. Y en tiempos donde cada decisión pesa en la economía, ese cambio cultural puede marcar la diferencia.

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