Mantenerse competitivo implica dominar nuevas habilidades, incluida la ingeniería de prompts.
Para muchos profesionales, el trabajo cambió más en los últimos tres años que en la década anterior. La irrupción de la inteligencia artificial y los modelos de trabajo más ágiles obligaron a revisar rutinas que parecían inamovibles. En este nuevo escenario, la pregunta ya no es si hay que capacitarse, sino cuándo hacerlo.
Y la respuesta suele ser más simple de lo que parece. Las señales aparecen todos los días, en pequeñas fricciones cotidianas. Desde sentir incomodidad frente a una herramienta nueva hasta notar que otros equipos resuelven en minutos tareas que a uno le llevan horas.
Este fenómeno también se ve reflejado en números. Según el “Informe del mercado laboral: construyendo un futuro laboral que funcione” de LinkedIn, entre 2023 y 2025 se generaron aproximadamente 1,3 millones de empleos nuevos vinculados con la IA. Muchos de ellos inexistentes o muy escasos hasta hace pocos años.
Pero no se trata solo de roles técnicos. Estas transformaciones también cambiaron las habilidades básicas que hoy se esperan para profesiones, como:
- Marketing
- Recursos humanos
- Finanzas
- Comunicación
Aprender a hablar con la IA dejó de ser un extra y se volvió parte integral del trabajo.
Cuando la tecnología avanza más rápido que nosotros
Maximiliano Goyheneche, vicepresidente de la Sociedad Argentina de Inteligencia Artificial (SAIA), propuso una señal tan simple como reveladora en diálogo con POST.
“Empiezo respondiendo con una pregunta: ¿conocés a alguien que luego de iniciar su computadora no abra inmediatamente un navegador?”, planteó. Para el experto, hoy ocurre algo similar con la IA. “Si no abrís ChatGPT o cualquier otra herramienta que te ayude en tu trabajo apenas iniciás la computadora, aprendé sobre IA ya”, enfatizó.
El punto no es usarla por moda, sino integrarla a la rutina. Según detalló, entre las señales de alerta más frecuentes se encuentran:
- Usar la IA solo como un Google mejorado
- Seguir haciendo tareas repetitivas y manuales que podrían automatizarse
- Copiar y pegar respuestas sin validarlas
En esos casos, la tecnología está disponible, pero no se está aprovechando su potencial real. La falta de conocimiento en áreas como la ingeniería de prompts suele ser uno de los motivos.
Ingeniería de prompts: de rol específico a habilidad transversal
Hace poco tiempo, la ingeniería de prompts parecía un puesto nuevo y especializado. Hoy, esa idea cambió.
Damián García, Lead of Generative AI en Ingenia, explicó que inicialmente se pensó como un perfil independiente, enfocado en saber comunicarse con sistemas de IA. Sin embargo, esa lógica se diluyó. Hoy, la capacidad de dialogar con modelos inteligentes se integra en todo tipo de funciones.
Algo parecido a lo que ocurrió con Excel. Ya nadie contrata a alguien solo por saber usar fórmulas, pero se espera que cualquier profesional las maneje.
Goyheneche coincidió con esta postura. “Entender cómo interactuar con la IA implica poder expresar un problema con precisión, proporcionar contexto, definir restricciones y criterios de calidad”, señaló. Y agrega un punto clave: iterar. No quedarse con la primera respuesta.
En la práctica, esto significa aprender a pensar mejor los problemas, y no solo a pedir soluciones rápidas como muchas personas creen.
La obsolescencia no llega de golpe
Desde el lado de los recursos humanos, el fenómeno tiene otro nombre: obsolescencia profesional. Y no aparece de un día para el otro. Marina Iafreffe, licenciada en Recursos Humanos especializada en upskilling y reskilling, explicó en conversación con POST que esto suele manifestarse de forma gradual.
“Una de las señales más frecuentes es la dificultad para adaptarse a nuevas herramientas, especialmente las digitales. No es solo no dominar una tecnología puntual, sino sentirse incómodo frente al cambio o evitar incorporar nuevas formas de trabajo”, detalló.
También menciona otros indicios:
- Perfiles que funcionaban muy bien en estructuras rígidas, pero que pierden eficacia en entornos más ágiles o colaborativos
- Profesionales que dejan de aprender con la misma facilidad que antes
Esa pérdida de ritmo puede volverse crítica. “El mayor riesgo no es no saber, sino dejar de actualizarse”, resumió.
Errores comunes al empezar con IA
La adopción de nuevas herramientas tampoco está exenta de tropiezos. De hecho, muchos problemas surgen por expectativas poco realistas.
Entre los errores más frecuentes, Goyheneche identifica tres:
- Delegar sin criterio y aceptar la primera respuesta como definitiva
- Formular pedidos vagos, como solicitar una “estrategia de marketing” sin contexto ni objetivos
- Creer que la IA reemplaza el juicio profesional
La consecuencia suele ser frustración. Muchas veces, la falta de conocimientos en áreas como la ingeniería de prompts es lo que genera frustración y resultados mediocres. Pero el problema, en realidad, está en cómo se la usa. La clave, insiste, es combinar tecnología con pensamiento crítico.
El rol de las empresas
Las empresas también tienen responsabilidad en este proceso. Para Iafreffe, el desafío ya no es reaccionar cuando la brecha es evidente, sino anticiparse.
Muchas áreas comenzaron a trabajar con mapas de habilidades y análisis de brechas entre las capacidades actuales y las que el negocio necesitará en los próximos años. Eso permite orientar mejor la formación.
Pero hay un cambio cultural de fondo. “Deja de ser responsabilidad exclusiva de la empresa y pasa a ser un compromiso compartido con cada colaborador”, afirmó la licenciada. En otras palabras, nadie puede esperar que lo capaciten si no hay iniciativa propia.
En este sentido, un informe Gartner sobre tendencias de talento en 2026 confirma esta necesidad de anticipación. El estudio proyecta que, para 2027, el 75% de los procesos de selección incluirán evaluación de habilidades en IA, lo que refuerza que preparar al personal es una exigencia estratégica.
Las competencias mínimas para los próximos años
Si hubiera que armar un kit básico de habilidades para seguir siendo competitivo, ¿qué debería incluir? Goyheneche propuso empezar por lo esencial: saber redactar buenos prompts. Pero no se queda ahí. También destacó:
- Definir objetivos y dar contexto claro
- Evaluar críticamente las respuestas y verificar fuentes
- Actuar con responsabilidad y ética, especialmente en temas sensibles o datos personales
- Mantener curiosidad
Por su parte, Iafreffe suma otras capacidades que son cada vez más demandadas:
- Pensamiento crítico
- Resolución de problemas
- Comunicación
- Colaboración
- Empatía
Las habilidades técnicas abren puertas, pero las humanas siguen marcando la diferencia.
Mirar alrededor como termómetro
A veces, la mejor forma de detectar si es momento de aprender algo nuevo es observar el entorno. ¿Tus colegas automatizan procesos que vos hacés manualmente? ¿Tardan menos? ¿Asumen proyectos más complejos gracias a herramientas digitales? Esas comparaciones no deberían generar ansiedad, sino servir como alerta temprana.
El mercado laboral premia la capacidad de adaptación. Y en un contexto atravesado por inteligencia artificial, esa flexibilidad se vuelve determinante.
Aprender una nueva habilidad no siempre implica hacer un posgrado o cambiar de carrera. A veces alcanza con dedicar tiempo a explorar una herramienta, como la ingeniería de prompts, o animarse a trabajar de otra manera. Porque, al final, la señal más clara de que es hora de capacitarse es sencilla: cuando el mundo alrededor avanza más rápido que uno mismo.
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