El 95% de los proyectos de IA generativa fracasan. El problema casi nunca es la tecnología: es que las empresas no saben qué tipo de inversión están haciendo ni qué retorno deberían esperar de cada una.
Un dato que debería cambiar la conversación sobre tecnología en las empresas: un informe del MIT encontró que el 95% de los proyectos de IA generativa fracasan. No porque la tecnología no funcione, sino porque las organizaciones que invierten en ella no tienen claridad sobre qué tipo de retorno de inversión están buscando ni cómo medirlo. En Argentina, donde las pymes y empresas medianas están incorporando herramientas digitales a un ritmo acelerado pero con presupuestos acotados, ese error tiene un costo especialmente alto.
Harvard Business Review publicó un marco concreto para resolver ese problema: una clasificación de los cinco tipos de inversión en tecnología, cada uno con una lógica de valor diferente y métricas de éxito distintas.
Los cinco tipos
El primero es la automatización de procesos (reemplazar tareas repetitivas para reducir costos y tiempo, donde el retorno se mide en eficiencia).
El segundo es la mejora de decisiones (usar datos y modelos para decidir mejor y más rápido, donde el retorno se mide en calidad de los resultados).
El tercero es la creación de nuevos productos o servicios (usar tecnología para ofrecer algo que antes no existía, donde el retorno se mide en ingresos nuevos).
El cuarto es la mejora de la experiencia del cliente (hacer más fluida y personalizada la interacción, donde el retorno se mide en retención y lealtad).
El quinto es la construcción de capacidades organizacionales (invertir en tecnología para que la organización aprenda a usarla bien, donde el retorno se mide a largo plazo en ventaja competitiva sostenida).
El error más común, tanto en Argentina como en el resto del mundo, es comprar herramientas tecnológicas sin saber qué problema resuelve ni cómo saber si funcionó. Este marco ayuda a hacer esa pregunta antes de firmar cualquier contrato.
Aún no hay comentarios